CHINA BAJO EL LIDERAZGO DE XI JINPING

Ecos del XIX Congreso del Partido Comunista de China

Por: Luis Gárate

Los ojos de los medios internacionales han estado centrados en estos días en el desarrollo del XIX Congreso del Partido Comunista de China, que acaba de concluir en Beijing.

No podía ser de otra manera, pues China se ha posicionado como primera potencia económica global y como protagonista de las principales decisiones que se toman en los espacios del tablero mundial.

El Congreso de este partido de más de 89 millones miembros comenzó el miércoles día 18 de octubre. Durante estos días, más de 2300 delegados de todas partes del país se reunieron en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing, la sede del Parlamento chino ubicada en el corazón de la capital, en la plaza de Tiananmen.

Temas de debate

En su discurso inaugural, el presidente y secretario general del Partido Comunista de China Xi Jinping afirmó que en la primera etapa China emprenderá la modernización socialista entre 2020 y 2035. Xi manifestó que hasta 2050 China se habrá convertido en un gran país “socialista, moderno, próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y hermoso”.

En esa misma línea Xi Jinping calificó la corrupción como la mayor amenaza que enfrenta el partido. En los últimos cinco años, en China se iniciaron investigaciones de la “violación de la disciplina del partido” con respecto a 440 funcionarios regionales y nacionales, algunos de ellos miembros del partido.

Asimismo Xi anunció en su intervención que China entraba en “una nueva era” y enumeró 14 principios políticos de su pensamiento que, según resumen diversos especialistas en:

  • La completa y profunda reforma y “nuevas ideas para el desarrollo”, en busca de un nuevo modelo económico más equilibrado
  • La convivencia “armoniosa” entre el hombre y la naturaleza
  • La “absoluta autoridad del Partido sobre el Ejército

Y la importancia del modelo “un país, dos sistemas”, bajo el cual se gobierna Hong Kong, y la “reunificación nacional”, con la vista puesta en Taiwán (considerada una isla rebelde por el gobierno chino)

Xi insistió en la importancia que se le debe dar a temas como la lucha contra el cambio climático o la defensa de la globalización, que propició el boom económico chino frente a la retirada en estos asuntos del gobierno de Donald Trump.

Finalmente los delegados del XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China aprobaron una serie de modificaciones en su Carta. Una de las más importantes fue la introducción del “Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era”, que los delegados aprobaron por unanimidad.

En los estatutos del Partido Comunista también se registraron las iniciativas de Xi sobre la lucha contra la corrupción. Según el presidente del país asiático, “el partido debe aplicar con firmeza el autocontrol y seguir de cerca sus actividades en todos los aspectos”.

Tras el Congreso se anunció la recomposición de Comité Permanente del Politburó. Xi Jinping lidera el Comité, de siete miembros. Además de Xi y del primer ministro, Li Keqiang, que se mantienen en el órgano, los nuevos miembros son Li Zhanshu, Wang Yang, Wang Huning, Zhao Leji y Han Zheng.

Críticas y perspectivas

Muchas publicaciones reconocen que China ha reconfigurado del orden global de las relaciones internacionales, y toman en cuenta algunas de los principales medidas del mandato de Xi: la llamada Nueva Ruta de la Seda, un plan de inversiones en infraestructuras que propone a escala mundial, o el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB), con el que algunos observadores creen que Beijing trata de abrirse un espacio en el tablero financiero internacional dominado por Washington.

Por otro lado, los analistas occidentales y en especial desde posiciones liberales, cuestionan al gobierno de China por la hegemonía del Partido Comunista en el gobierno, su represión de libertades y censura en internet, así como a las disidencias.

Frente a las críticas a China sobre su modelo político y sobre los derechos humanos, el PCCH ha respondido cuestionando a las democracias occidentales desde un vocero oficial la agencia Xin Hua: “Tanto en la política parlamentaria como presidencial los partidos obtienen su legitimidad por turnos a través de las urnas, causando frecuentes cambios de régimen y a menudo cambios completos en materia de políticas”. El resultado es que “cualquier progreso logrado a menudo se pierde y reina la ineficiencia”. Asimismo Xinhua también hace notar que “en la medida en que los partidos en occidente cada ve representan más a grupos de interés y estratos sociales, la democracia capitalista se vuelve cada vez más oligárquica en su naturaleza”.

Por el lado izquierdo no faltan también las críticas. Existen partidos comunistas y otros sectores de izquierda que califican al partido chino de “traidor”, de “revisionista”, por -según dicen- haberse alejado de sus principios para avanzar el capitalismo. Sin embargo no se detienen a considerar otras variables, como las de los logros y avances en muchos terrenos de los comunistas que gobiernan a 1400 millones de chinos. El PCCH afirma en sus documentos que están construyendo la “etapa primaria del socialismo”, lo que podríamos entender que busca sentar las bases del desarrollo capitalista nacional.

Por su parte las derechas mundiales, incluyendo a la peruana, a pesar de que detestan a los comunistas y la izquierda, no tiene reparos en sentarse a tratar con el gobierno chino y los representantes del PCCH, pues cuando se trata de asuntos de estado y de negocios, se olvidan de sus supuestas cruzadas por “la democracia y las libertades” como las que utilizan contra Venezuela u otros gobiernos que no son de su agrado.

A pesar de que los analistas especulen sobre las motivaciones y procesos internos del PCCH, lo real es que es un partido gobernante que administra los destinos de un estado-continente, que está logrando sus objetivo de convertir el país un una potencia cada vez más influyente y con mayor proyección mundial. El PCCH no está interesado en exportar un modelo de estado o de desarrollo, aunque eso no quita que si proyecte sus inversiones y relaciones culturales.

China no está mostrando desde, una postura bastante heterodoxa, que es posible armonizar planificación del sector público con libre mercado, estado fuerte y con participación en la economía, crecimiento económico con innovación y desarrollo tecnológico, desarrollo militar sin expansionismo imperialista, entre otros elementos para un debate.

Desde el Perú hacemos un esfuerzo por entender el proceso chino, analizar a la distancia y con ojo crítico el desarrollo de un país tan inmenso y con tanta proyección bajo la conducción de un partido con la trayectoria como el PCCH.