CARLOS MARX, CUMPLE SUS PRIMEROS 200 AÑOS

Por: Mario Tejada T.

Un viejo siempre joven es el regalo de Carlos Marx, él mismo a la humanidad. Donación que tuvo un costo alto para su familia y él, ya que la burguesía europea no lo dejó en paz con sus persecuciones por su labor teórica y práctica, para que los desheredados de este planeta tuvieran las herramientas necesarias para su liberación.

Su crítica a la economía capitalista, a las relaciones que se establecen en ella, y al sistema de la superestructura que se crea para que pueda ser aceptada por los explotados, constituye las bases principales para que los trabajadores no solo puedan aliviar la explotación a que son sometidos, sino fundamentalmente ir más allá, superar este sistema. Su acción política en vida es parte de su legado y un ejemplo para todos los que nos consideramos sus herederos.

Por ello no es casualidad que la intelectualidad y los propagandistas de la burguesía señalen que su  obra en el siglo XXI ha sido superada, que ya es obsoleta. Pero la dura realidad a nivel mundial comprueba sus tesis, está de su parte, le da la razón.

Hay algo de cierto cuando la mayoría de las personas que conocen la obra de Marx la circunscriben a su teoría económica, particularmente a las crisis cíclicas y a las ruinas que causan. Ello, porque en el mundo académico su obra El Capital es la más investigada y comentada. Inclusive en la última crisis económica capitalista a nivel mundial, el 2008, fue citada múltiples veces para entenderla, y se pudiera comprender mejor su naturaleza y causas.

Caso contrario ocurre en el mundo político. Aquí El Manifiesto Comunista es su obra más difundida. ¿Por qué?. Lo que sucede es que este texto está dirigido explícitamente a los trabajadores para su accionar en la lucha contra la burguesía y la superación del capitalismo. Por ello su aborrecimiento de parte de esta clase y sus adláteres. Aquí sucede lo contrario que con El Capital, pues los explotadores apuntan al colapso de las experiencias socialistas del siglo XX  y del fracaso de los Gobiernos de izquierda, negando toda posibilidad de ir más allá del sistema que gobierna el mundo.

Marx, además de la crítica a la economía capitalista, nos arma de otros argumentos para que  nosotros analicemos y podamos entender mejor el sistema que nos oprime en la actualidad, en el siglo XXI; particularmente con la teoría de la alienación, centrada en la aceptación por los trabajadores de su propia explotación.

Al poseer solo su fuerza de trabajo, los seres humanos se ven obligados a venderla por una determinada cantidad de dinero, convirtiéndola en una mercancía. Lo que es propio de los trabajadores, que es parte de su naturaleza, es expropiado por otras personas, y ello se asume como que debe ser así, como algo natural que siempre lo fue y lo será. Claro que la explicación de Marx sobre este hecho es mucho más rica y compleja de lo señalado líneas arriba.

La sociedad de consumo está llegando a su pleno apogeo en este siglo, ha extendido la conversión de mercancía a otras actividades humanas; todo puede ser comprado y vendido para obtener una plusvalía, una ganancia, entre las cuales podemos citar algo tan íntimo, como las relaciones sexuales, con la industria pornográfica.

Los hombres y mujeres no valemos por lo que somos, por lo que ofrecemos o damos a nuestros prójimos, sino por la compra y venta de mercancías que realizamos, empezando por el trabajo y terminando por la que podemos adquirir. El capitalismo nos crea espacios que nos conducen a vivir como borregos, haciéndonos creer que la felicidad consiste en tener un auto, comprar y desechar vestidos, joyas, productos de belleza y artículos para el hogar de manera infinita. A más mercancías que adquieras, mayor felicidad.

En este contexto, el neoliberalismo ha incentivado  el triunfalismo individual. No interesa los medios que emplees, lo principal es que tengas un buen puesto de trabajo como base para ir escalando en diversas empresas donde no hay límites. Tú te conviertes en mercancía y te realizas si logras convertirte en la mercancía más cara. ¿Para qué? Para comprar cosas, así no la uses.

Las grandes empresas transnacionales en colusión con las nacionales nos programan para señalarnos qué y cómo adquirir la mayor cantidad de mercancías con nuestros ingresos económicos. En este escenario,  ¿puede quedarle a los trabajadores algo suyo, propio, que no puede ser comprado? ¿Quizás su tiempo libre? Aquel que no es empleado ni para el trabajo ni para dormir, en otras palabras, para recuperar fuerzas en la noche. Nos han enseñado que el día tiene 24 horas: 8 de trabajo, ocho para el descanso y 8 horas que deben ser nuestras para el disfrute, es decir para disponerlas de acuerdo a nuestra conveniencia con plena libertad.

Craso error. El capitalismo también nos las compra, obteniendo importantes plusvalías. Claro, no directamente, sino indirectamente.

¿Cómo indirectamente? Pues indicándonos cómo emplearlas. En otras palabras, incitándonos a comprar. Esa es la finalidad de un Shopping Center, espacios cerrados de miles de metros cuadrados de cemento destinado al  ¿ocio?, la diversión y las compras.

Increíble. Nos hacen creer que estas celdas de cemento son mejores que los parques, grandes espacios públicos verdes, que nos permiten un contacto único con la naturaleza, donde es posible sentirnos parte de ella imprimiéndonos sensaciones de libertad admirando la belleza que se presenta a nuestro alrededor. Invito a nuestros amigos lectores a que en un mismo día se den una vuelta por cualquier Shoping e inmediatamente visiten un parque, y comparen la diferencia entre uno y otro.

Mientras el centro de compras lo que te invita es a adquirir con dinero una diversión o una mercancía en un supermercado que está instalado estratégicamente  en sus entrañas; el otro, el parque, es el caminar sin rumbo, a la contemplación, al ocio benéfico, palabra maldecida por este sistema. Porque su objetivo es que cada segundo de tu tiempo produzca una ganancia que vaya a sus arcas.

Duerma en un colchón de una marca conocida. Levántese y use material de aseo y belleza de una marca famosa o en oferta. Movilícese en su auto propio. Llegue al trabajo y produzca lo que la empresa le exija, y por favor, luche por ser un ejecutivo a como dé lugar, termine su labor y, si tiene dinero, dirigirse a un café de moda o entre a una sala de cine o teatro que la publicidad ya le indujo lo que debe ver. Y en relación al fin de semana, también ya te señalaron lo que debes hacer.

Y, por último, cuando te jubiles, y si por fortuna del destino ahorraste, una empresa de turismo te señalará como gastar tus ahorros en viajar, con rutas y horarios determinados como si estuvieras en tu centro de laborares. Esa es la felicidad que te promete el capitalismo en el mejor de los casos. En el otro, para los más pobres, como señala una canción antigua: cuatro puertas hay abiertas / para el que no tiene dinero / el hospital y la cárcel / la iglesia y el cementerio.  

Esta es la libertad y la democracia que nos ofrecen y que hay que desenmascarar. Marx, al analizarlo radicalmente nos legó múltiples herramientas para hacerlo, que hoy, en el siglo XXI poseen plena vigencia. Nuestra tarea es desarrollarlas y llevarlas a las masas trabajadoras para que puedan convertirse de una clase en si en una clase para sí.