Alan García: jugada equivocada

Por: Rolando Breña – Diario UNO

Uruguay no concedió asilo al expresidente. Si bien Tabaré Vásquez utilizó principalmente argumentos jurídicos y a que en el Perú existe un clima democrático con el funcionamiento autónomo de los poderes públicos y, por lo tanto, no existiría persecución política, ya que sobre Alan García pesan investigaciones judiciales sobre asuntos en torno a sus dos gobiernos, a nosotros nos parece que más fueron motivaciones políticas internas las que decidieron la negativa.

Por un lado, en un clima encrespado en toda América Latina por los problemas de corrupción, no convenía a Uruguay, a su gobierno, teñirse de sospechas sobre un tibio tratamiento del tema y con presunta actitud protectora a personajes a quienes se liga a actos de corrupción; más todavía, cuando circulan informaciones y análisis sobre una posible conducta uruguaya de complacencia y complicidad con movimientos de dinero sucio, procedentes de Odebrecht en su red de corrupción continental.

Obviamente, era imperativo desmarcarse de tales imágenes que ensombrecían la política uruguaya y su posición en el concierto latinoamericano. Asimismo, Uruguay está cerca de un proceso electoral. Conceder el asilo en estas circunstancias, era un regalo a los opositores políticos para su utilización en la campaña electoral y, tal vez, acusar al gobierno saliente y sus predecesores del Frente Amplio, con actos de corrupción que, como se ve en América Latina, rinde créditos electorales considerables.

Sin embargo hay que tener en cuenta dos hechos importantes y que a no dudarlo jugaron un rol decisivo. Por un lado, la posición de importantes dirigentes del Frente Amplio y del Estado, incluido el presidente de la Cámara de Representantes y los partidos y movimientos conformantes que hicieron conocer su oposición al asilo. Era evidente que la decisión, ante criterios contrarios de esta envergadura, no admitía dudas.

Por último, está la opinión pública que era mayoritariamente contraria al asilo. Y en cualquier gobierno, en este caso particular, en el del Frente Amplio, tiene peso fundamental, tanto más, cuando está cerca un proceso electoral.

Entonces, ha sido algo así como la crónica de una decisión anunciada, aún si García hubiera tomado contacto con personalidades del país oriental o de significación internacional. Fue, pues, una jugada política aparentemente inteligente, audaz, pero demostradamente errada, incongruente, desesperada que tendrá graves consecuencias.

En política, Alan García debería saberlo de sobra, la desesperación es la peor consejera al tomar decisiones. También es malo aconsejarse solo en los terrenos oficiales, contactos o conocidos, sin tomar en cuenta las variables que pululan en una coyuntura política como la uruguaya, tan sensible a los temas de Odebrecht y en tiempos electorales. En suma, los argumentos jurídicos son solo el ropaje que viste una decisión política. ¡Y no me digan que una delegación parlamentaria viajera en Uruguay tuvo algo que ver!.

 

04 de Diciembre del 2018.