90 AÑOS DEL LEGADO DE MARIÁTEGUI

Por: Mario Tejada

Ignorando una valiosa herencia

Hace 90 años, en Octubre, Mes Rojo por excelencia, José Carlos Mariátegui nos dejó un gran legado para una inmensa tarea: crear las condiciones para hacer de nuestro Perú un país socialista.

A los marxistas peruanos, sus herederos, les donó unos escritos, en otras palabras una teoría, y un modelo de trabajo, en otras palabras una acción, que lamentablemente no las hemos asumido en su integridad. Durante las décadas del treinta, cuarenta y cincuenta del siglo pasado lo ignoraron, lo dejaron de lado. En la década del 60 del mismo siglo, cuando surge la llamada Nueva Izquierda,  lo convertimos  en un ícono, en una foto, un dibujo, una pintura o una estatua  que se exhibe en algunas salas u oficinas; y en determinadas fechas dejamos arreglos florales en sus monumentos y se pronuncian panegíricos sin objetivos claros.

Mariátegui, considerado por los científicos sociales y politólogos como el más preclaro marxista de América, sus autodenominados herederos, marxistas convictos y confesos, no hemos estado a la altura de su legado, lo hemos marginado de nuestras experiencias y teorías políticas. Y hemos preferido otras de países extranjeros, que lamentablemente sufrieron un fracaso en los hechos. Más se ha avanzado en su estudio a nivel académico, tanto de peruanos como de peruanistas de otros países.

II

Investigar la realidad para cambiarla

El Amauta tuvo la gran virtud  de proponer una vía, un camino propio para poder construir el socialismo en el Perú. Una frase, innumerables veces repetida y escrita por sus seguidores: Sin calco ni copia, no ha sido asumida en su plenitud y en su verdadero contenido. Las dos obras que publico en vida: La escena contemporánea  y 7 Ensayos de interpretación de  la realidad peruana no han merecido un estudio y reflexión de sus discípulos políticos, y lo más grave, no se ha seguido este ejemplo. Si algo adolece la izquierda actual es no tener una investigación y una práctica clara relacionada a los  sucesos mundiales y de nuestra América del siglo XXI; y, más grave aún, tener un gran desconocimiento sobre nuestra realidad peruana actual. En este aspecto todavía no somos mariateguistas. Asumir una explicación y una actitud para superar tan lamentable realidad es una tarea impostergable.

En el siglo pasado al constituirse polos directrices revolucionarios a nivel mundial para irradiar los cambios sociales, económicos y culturales en los diversos países del orbe, fue una de las causas principales del  dogmatismo y el sectarismo que se han manifestado y se manifiestan en la gran mayoría de los partidos con raigambre marxistas y de izquierda. Solo señalamos tan importante tema, ya que por el propósito y longitud de este escrito no permite desarrollarlo, pero el mismo ha sido ya realizado por destacados investigadores  del marxismo, aunque sin mayores implicancias políticas y prácticas en su imperativa superación.

Es necesario tener una posición crítica constructiva sobre el pensamiento y la acción de la III Internacional, con la cual Mariátegui tuvo contradicciones, sobre la Revolución soviética y sus métodos de acción y pensamiento hasta su periclitar, así como la existencia de otros polos de la revolución mundial con resultados negativos.  Allí se encuentran las principales causas y las grandes limitaciones de nuestro accionar y pensamiento teórico. Ello no solamente es válido para el Perú, también a nivel mundial. Si no ¿Cómo explicar la gran debacle de partidos comunistas fuertes y poderosos como el italiano y el francés?

Durante las décadas del siglo XX, por lo expuesto, no fuimos capaces de entender nuestra realidad. Por ejemplo, las particularidades de la composición de clases del Perú y el desarrollo de nuestro capitalismo con los cambios y crisis que ocasionaban. Por ello nuestra incomprensión del golpe militar de las Fuerzas Armadas con Velazco a la cabeza, hecho que todavía perdura al no tener una evaluación de sus aciertos y sus errores, así como nuestro accionar de aquellos años, también con sus aciertos y errores. Lo cual queda reflejado en algunos artículos escritos por compañeros de izquierda en estas últimas semanas, en los cuales, a mi modo de ver, se magnifica este proceso.

Igualmente, existe poca claridad sobre el Perú de este siglo y sus grandes diferencias con el anterior. El capitalismo, con su política neoliberal ha cambiado la fisonomía de las clases explotadoras así como de los explotados. El campo ha sufrido serios cambios luego de la Reforma Agraria, la burguesía, principalmente la vinculada a las finanzas se ha fortalecido en gran medida. La Amazonía ya se ha incorporado a la economía y la cultura peruana, y la presencia migrante de lo que se denomina la Sierra hacia la Costa ha cambiado significativamente la realidad social, económica y cultural de las ciudades.

Estos y otros fenómenos sociales, todavía no han sido incorporados al estudio y pensamiento de los partidos de izquierda, por ello su accionar político y propuestas son muy limitadas. Inclusive, no logramos vislumbrar una izquierda como fue Izquierda Unida, que a pesar de las limitaciones antes expuestas, pudo imbricar su accionar con las necesidades y reclamos populares.

III

Un Mariátegui para el siglo XXI

Desarrollar el marxismo en el Perú es sinónimo de desarrollar la obra teórica y práctica de Mariátegui. En los últimos años las consecuencias económicas, sociales y culturales del neoliberalismo en nuestra sociedad, como ya lo señalamos, son conocidas limitadamente por la izquierda. Por lo cual su influencia a nivel nacional es todavía muy restringida y sus respuestas frente a la grave crisis política por la cual atravesamos son de carácter general.

No poseemos una alternativa precisa frente a la reforma del Estado que en estos momentos se encuentra en una crisis profunda, ni un programa económico preciso para desarrollar nuestras  fuerzas productivas con un mejor reparto de la plusvalía a nivel nacional, particularmente en el campo, lo cual debe llevarnos a superar la extrema pobreza y aliviar drásticamente la pobreza. Ello, con políticas específicas para fortalecer las cooperativas y otros tipos de empresas de propiedad social. Lo cual debe tener como objetivo que este tipo de empresas compita con las de  propiedad privada, con nuevos métodos  en la naturaleza de su gestión y con una importante participación de los trabajadores. Tampoco poseemos claridad sobre una alternativa para la Educación Básica y Superior, la Salud y la Seguridad Social y la participación popular para superar esta problemática.

Otra tarea imprescindible es adquirir una comprensión cabal de la realidad mundial. Las nuevas formas de economía  con la incursión de China, Rusia y la India y otros países ha modificado el mercado  internacional, y las nuevas políticas implementadas por el actual presidente de EEUU están creando una gran inestabilidad. Todos estos sucesos se desarrollan en un contexto en el cual el capitalismo no logra remontar completamente la gran crisis económica que comenzó en el 2008.

El auge de la ultraderecha en los países de Europa y EE.UU, nos impele a conocer en profundidad las limitaciones del accionar político de los partidos de izquierda en este continente,  y cómo se ha devenido a esta inquietante realidad; así como los grandes altibajos de la izquierda en América Latina.

En nuestro Perú hay que asumir  revolucionariamente estas tareas, que en última instancia, significa democratizar nuestra sociedad para convertir a los pobres en ciudadanos. Para la izquierda y los marxistas en nuestro país, ello es sinónimo de DEMOCRACIA, en contraposición al concepto de la derecha, que  es sinónimo de fortalecer y desarrollar las empresas privadas con la mayor libertad posible, eternizando la expoliación de sus trabajadores. Mientras los pobres en nuestro país no se conviertan en ciudadanos con plenos derechos y deberes garantizados en una nueva y superior Constitución, el Perú no podrá dejar de ser una semi república, y poder constituirse en una auténtica REPÚBLICA.